5 de diciembre de 2009

Repeal Day y un sustico en Jamaica

Hoy se celebra un día a ser considerado en la coctelería y, en particular, en los EE.UU., por su significado: recuperar un derecho constitucional. Hace 76 años, un día 05 de diciembre, tse dio fin a la Ley Seca, la Prohibición en USA, que duró de 1920 a 1933 y fue un período que impulsó el resurgir de la coctelería para el mundo entero. El Repeal Day, lo que viene a significar algo así como el día de la revocación.

Así que celebrémoslo estemos donde estemos, en cualquier parte del mundo, tomándonos un cóctel, el que nos guste, o con una botella de vino, brindando por el fin de la prohibición de hace 76 años. Yo lo haré, cómo no, con un Daikirí de Jengibre.

Y brindemos también por un accidente que se ha quedado solo en un susto y no más, en estos días; el pasado martes 01 de diciembre hacia las 17:30 un gran incendio que duró ocho horas arrasó un almacén de barricas de la destilería de ron J. Wray & Nephews, en Jamaica. Por suerte no ha habido ni heridos ni pérdidas de ron, pues se trataba de un almacén en el que solo guardaban barricas vacías, donde las ensamblaban. Los almacenes que guardan el ron y productos finales quedaron a salvo, así que Greta Bogues y Paul Henriques, en representación de la compañía, han avisado que no se quedarán cortos en su abastecimiento de ron J Wray & Nephews ni de Appleton Estate en ninguno de sus mercados.

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Today's a day to be considered and celebrated in the mixology world and specially in the US, for what it means in another level: getting back a constitutional right. 76 years a go, on december the 5th, the Dry Act faced its end, the Prohibition in the USA, that lasted from 1920 until 1933 and was a period of time that gave quite a boost to the resurgence of the cocktail for the whole world. The Repeal Day.

S
o, let's celebrate it wherever in the world we are, having a drink, a cocktail, whatever we feel like, or a bottle of wine, drinking a toast to the end of Prohibition, 76 years a go now. Me, I'll do it with a Ginger Daikiri, of course.

And let's drink a toast, as well, to an accident that didn't go any further than a fright. in these recent days; last tuesday december the 1st at 05:30 pm a huge
fire that lasted for eight hours destroyed a J. Wray & Nephews distillery's warehouse of barrels, in Jamaica. Luckily there was no human lost, not injured ones nor rum lost at all, since it was a warehouse where only empty barrels were stored. The warehoses where rum is kept remained safe, so Greta Bogues and Paul Henriques, representing the company, said that no shortage of J Wray & Nephews nor Appleton Estate rums is gonna be suffered by anyone in any of their markets.



13 de noviembre de 2009

Barforum '09 en Barcelona, ¡una gozada!

Los días pasan y se nos ocupan las horas sin dejar constancia aquí de lo bien que nos lo pasamos en el Barforum '09 de Barcelona el pasado 27 de octubre... Entre la barra/stand de Bar Concept, que la lió bastante gorda (¡de bien!), con un servicio incansable e impresionante de Mikel y Tupac, el stand del sello ACR en que también participamos, incluida conferencia sobre los rones y las dos áreas de flair (batallas y competición) que montamos dirigidas por Nahuel, la verdad es que estuvo bastante completito. Con visitas de muchos amigos cocteleros de Madrid, Canarias, Murcia, Valencia y Barcelona, que fue un placer ver y saludar. Casi nos faltaba parte del equipo, Javier Caballero, pero que le tuvimos enfrente bastante liado, sonriente en medio de toda la que se le venía encima... ¡No paró de servir!

Fue una tarde/noche muy divertida y nos encantó poder reunir a gran parte del equipo: Tupac, Miguel y Mikel (nuevo fichaje, ¡bienvenido a las filas, campeón!) desde Madrid, Nahuel y Javier desde Barcelona y Norbert desde Budapest.

Además hubo la oportunidad de atender a interesantes conferencias de Angus Winchester (UK), Nikolaj Bronsted (Dinamarca), Timo Jansen (Amsterdam), Tony Conigliaro (UK), Miguel F. Lancha (Madrid), Javier de las Muelas (Barcelona), Taiche Puig (Gran Canaria) y Pedro Solorzano (UK). Así como de probar muchísimos productos premium del mercado.

En definitiva, quisiéramos saludar y agradecer por su colaboración y alto grado de implicación al equipo entero y al "equipo externo", que apostaron por la formación de bartenders y cocteleros en España con entusiasmo:
- Jorge B., de tequila Cuervo®
- Hakan N., de Barkonsult y Monin®
- Natalia S., de Tanqueray®
- Fabrizio M., de Diageo
- Joe Caro, de Maker's Mark®
- Juan y José, de Dinsa (vodka Evolution®)
- David Poon (Francia), DJ.
- Gael Augusto (Francia), jurado en el Flair.
- David L., Jacobo Z. y los distribuidores específicos de rones con el sello ACR (Angostura, Cockspur, El Dorado, Mount Gay, Barbancourt, Appleton Estate...)
- Skyy® vodka y Finest Call® en el área de flair.
- Todos los participantes de flair, que animaron mucho toda la tarde.

Y sobretodo a Barforum, WKY Regal y Whisky Magazine, por la iniciativa, la organización y por contar con Bar Concept y con las demás escuelas de coctelería españolas allí presentes.

Fue un placer que esperamos poder repetir el año que viene.






12 de noviembre de 2009

Del mojito y otras coctelerías

Antes de nada, he de aclarar que soy un amante del ron. Y de la ginebra. Dicho esto, empiezo.

En algunos lugares y determinados circuitos empieza, al parecer, a diferenciarse en ciertas conversaciones una Coctelería de un Bar-de-Mojitos-y-Caipiriñas. "¿Y es que acaso no son el mojito y la caipiriña cócteles?" —me pregunta un amigo ajeno a los bares—. Por supuesto que lo son. Y, como todos los demás, cuando están bien hechos, son riquísimos.

El caso es que en el afán de promover la coctelería con un ejemplar fácil de vender, por una mera asociación de ideas (como pueden ser unas vacaciones a un paradero de oferta o exótico, por ejemplo), a nuestros huéspedes en el bar, parece que se difumina el sentido de ofrecer un mojito, de ofrecer un cóctel, una bebida espléndida, una experiencia... Hasta que desaparece. Hablo como bartender y coctelero.

Muy a menudo tenemos delante a alguien en el bar que al ver u oler nuestro paradisiaco despliegue de frutas, hierbabuena, menta, limas, jengibre, pomelos, etc., listos para ser usados en nuestro próximo cóctel, no puede evitar un "¡uy, hay mojitos, yo quiero uno!" (...). A veces incluso sucede cuando preparas una margarita o una caipiriña... "¡Yo quiero un mojito de esos!". Y es que es cierto, a ojos de alguien ajeno a los recetarios, debe resultar difícil distinguir uno de otro.

Pero ahí estamos nosotros, los bartenders, para orientarles, porque es además un gusto hacerlo. Es un placer para nosotros difundir la cultura del cóctel y del buen beber, un incansable entusiasmo por aprender sobre bebidas, incluso tratándose de un destilado solo con hielo. Y no me refiero solo a la bebida; también al momento, al espacio, a la música y a la circunstancia. A los bartenders nos complace poder hacer que todo ello confluya para que el vaso y su contenido tengan sentido y sea un disfrute tomarlo.

Ahora bien, ¿qué pasa con las barras en que sólo se sirven mojitos? ¿Qué pasa con los consumidores que sólo nos beben mojitos? A menudo ese bar cumple un perfil que te lleva a otra pregunta: ¿qué pasa con este mojito?

¿No es acaso una contradicción que algunos establecimientos pretendan implantar la coctelería en su bar, como atractivo —y con grandes dudas, de hecho—, buscando que los clientes se enamoren por lo curioso del lugar y al mismo tiempo encerrarse en el estuche del mojito y la caipiriña, que nada tienen ya de original? Al margen de que parece también contradictorio querer educar el paladar del cliente y limitarse a ofrecerle lo que él, que no necesariamente sabe de diversidad de bebidas, pide.

Como amante del ron que soy, me gusta que mis invitados en el bar degusten los buenos rones de los que les hablo, aprecien sus matices y sus notas, PERO también me gusta que disfruten de un cóctel hecho con un buen ron, y ya puestos, con una buena ginebra, con un buen tequila... Me gusta —y en esto coincidiremos quizás varios de los que trabajamos tras la barra— disfrutar de su gozo cuando beben algo que les sorprende, que les inspira, que les convierte en curiosos buscadores de lo que sea, entre otras cosas de sabores.

Hasta que das con tu bebida, tu cóctel favorito, tu sabor, ese que te recuerda a algo maravilloso y te relaja. Y entonces puedes descansar en paz. Y puedes vivir pidiéndolo una y otra vez, con pequeñas variaciones ya meticulosas y a propósito, según la ciudad en que te encuentres, según el bartender que te lo prepare. Cuando nuestro invitado ha llegado a ese nivel suele notársele y uno, gustoso, le prepara su bebida, aún cuando se trata de un mojito o una caipiriña.

Ahora bien, cuando se me acerca alguien al bar, solo o acompañado, y me pide sin más un mojito, suelo preguntarme: "¿Será que de los cientos de cócteles que ha probado muchas veces le apasiona el mojito y nada más que el mojito o será que no se arriesga a pedir otra cosa por desconocimiento y vergüenza a quedar al descubierto?". Porque a muchos les pasa; algunos no soportan la idea de quedar en evidencia por no saber algo. Yo no lo considero un demérito. Y entonces no me contengo y en voz alta se me escapa con educación y una sonrisa: "¿estás convencido del mojito o te gustaría probar alguna otra cosa, sabores quizás más curiosos y desconocidos?" Hay quienes lo tienen claro, en ese caso no insisto, pues es legítimo y puede que haya hecho él ya su criba, pero la mayoría se derrumban con una sonrisa, se descubren y ya con cierta complicidad se dejan seducir.

Una vez, por una apuesta —sin dinero implicado— con un compañero, convencí a una señora que pidió un mojito para que tomara un Aviation... La gané. Y además, la mujer repitió. No sabía en realidad a qué sabía el mojito ni cuál era el sabor que a ella le gustaba. Eso fue un poco extremo, cierto.

En este sentido, hay un cóctel que uso especialmente para abrir los ojos de quienes piden un mojito por no jugársela, sin conocer otras opciones, ese es el Mai Tai, la receta de Victor Bergeron de 1944. Continuando en un tono amigable les explico que se parece al mojito en cuanto a que lleva ron, lima, azúcar, menta (sí, menta, y sin machacar; solo de decoración aportando aroma...), pero que además se le añade licor de naranja y jarabe de almendras orgeat. Así, con esto, por lo general entra fácil y a la primera. Y suele ser un éxito.

De ahí en adelante es posible tenerles prácticamente en el bolsillo para ofrecerles un cambio de sabor a otros cítricos, a jengibre, a sandía, a amargos, luego un cambio de destilado y hasta para cosas tan dispares como un Old Fashioned o un Basil Grande.

Como dice el populacho, "todo es ponerse". Y una vez que nuestro vulnerable invitado se ha puesto en nuestras manos para descubrir nuevos sabores, el camino es una aventura que puede durar años. Y eso, amigos, yo lo encuentro bonito.

La receta del Mai Tai:
50 ml de ron*
15 ml de Cointreau
Zumo de ½ lima exprimida
2 cucharaditas de jarabe de azúcar
1 cucharadita de jarabe de almendras orgeat Monin®
Todo agitado con hielo en una coctelera y colado en un vaso tiki u oldfashioned lleno de hielo picado (no pilé). Se decora con un ramito de menta fresca al que le das una palmadita en la mano para que "despierte" y rompa a oler con fuerza.

* A mí me gusta usar uno añejo y con cierto cuerpo, pungente pero meloso, como un Cockspur® 12 de Barbados, o incluso El Dorado® 15 años con toda su redondez.

A cuento de esto, recuerdo una receta con ginebra en la que mi amigo Tupac Kirby (embajador de este cóctel en España) insistía, aún lo hace y con razón, para abrir la puerta a ese camino de probar nuevos cócteles y dejarse llevar por su bartender. Y conseguir entonces lo mismo que vengo hablando del mojito. Se trata de una receta contemporánea que viene de Nueva York, por Steve Olson y Andy Seymour (A.K.A. Wine Geek):

La receta del Tangerine Fresh:
50 ml de gin Tanqueray® Nº TEN
Zumo de ½ lima exprimida
Zumo de ½ limón exprimido
Zumo de ½ mandarina exprimida
2 cucharaditas de sirope de agave
Todo agitado con hielo en una coctelera y doble colado sobre una copa de cocktail fría. Decorar con una piel de limón habiéndola exprimido sobre la bebida para liberar sus aceites y soltándola en ella.


Miguel Figueredo Lancha (Bar Concept: www.barconcept.es) para Bar & Restaurante.
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A partir del próximo número de la revista Bar & Restaurante habrá una colaboración entre ellos y Bar Concept; escribiremos alguna que otra cosita para la edición de la revista de vez en cuando.
Y lo primero que aparecerá como nuestro granito de arena me permiten publicarlo en formato electrónico en este blog, aquí y ahora. Esto es, pues, un adelanto de la próxima publicación de Bar & Restaurante (por Miguel F. Lancha, ¡servidor!).


(fotos por Miguel F. Lancha: Mai Tai / Ten Fresh)

11 de noviembre de 2009

Fever Tree y la historia de la tónica

En un artículo de un blog que no conocía yo hasta ahora y cuyo enlace encontraréis al final de esta entrada, podréis leer una interesante entrada que habla sobre la tónica Fever Tree®, su historia y, de hecho, la historia de la tónica en general. A continuación me permito adaptarlo resumido.

Particularidad de la tónica Fever Tree, que la hace especial entre varias:
Es 100% natural. Contiene verdadera quinina natural procedente del auténtico árbol de la fiebre, azúcar de caña, ácido cítrico natural, agua mineral y ralladura de limón natural. Sin conservantes, estabilizantes ni acidulantes artificiales.

Historia de la quinina y el árbol de la fiebre (Cinchona ledgeriana):
Desde 1633 (crónicas de San Agustín) se tiene constancia de que se utilizaba la corteza de este árbol por sus propiedades curativas. Lo hacían los indígenas centroamericanos, que la descubrieron hace más de 2.000 años y que al aplicar la corteza recién cortada sobre las heridas de los suyos, éstos mejoraban.
Normalmente se habla de que la usaban los colonos españoles, luego la órden jesuita, llamándola "el milagro de la curación" o "cascarilla del perú". Este método se popularizó y poco después se empleó para combatir la malaria que sufrió la Condesa de Chinchón (esposa del virrey de Perú). Tras su recuperación, el testimonio fue manuscrito a papel y recibido en España y luego en Inglaterra.

La quinina proviene de la corteza de este árbol, originario de Perú. Pero desde el siglo XIX su producción ha supuesto un importante problema para el ecosistema peruano, por lo que los bosques fueron drásticamente reducidos. Llevaron entonces su semilla para ser cultivada en otras zonas del mundo con climas parecidos. Lavando estas cortezas se extrae una sustancia clave: el sulfato de quinina. Pero claro, al despojar a los árboles de dichas cortezas lógicamente el impacto medioambiental resulta devastador.

Para paliar la escasez de quinina en el nuevo continente los holandeses llevaron semillas de contrabando y plantaron centenares de plantas en la antigua isla de Java (Indonesia) y la India, en el siglo XVIII, con éxito. Al principio no producían suficiente quinina, pero un botánico llamado Carlos Ledger estudió la planta y se empeñó en cultivarla en diversos lugares del mundo para estudiar los resultados. En oriente los árboles crecieron fuertes y acabaron convirtiéndose esos países en los mayores productores del mundo, hasta que vino la segunda guerra mundial y gran parte de estos terrenos pasaron a manos de los japoneses, que abandonaron las cosechas. Entonces los botánicos tuvieron que olvidarse de la zona y buscar otros lugares; Ecuador, Brasil, Sudáfrica, Ruanda...

La empresa Fever Tree elegió Ruanda para su proyecto porque entre otras cosas posee árboles de la fiebre desde hace muchos años, y la producción está bien asentada (gracias también al Sr Ledger). Además se ha conseguido rescatar de la última guerra étnica sufrida por este país una abundante cosecha. Esto ha propiciado la creación de empleos y la estabilidad en esa región africana.

El comienzo de Fever Tree fue en parte previsible. Hace unos ocho años hubo una degustación interna en la sede de la conocida ginebra Plymouth (UK). Buscaban la mejor agua tónica del mercado para poder mezclarla con su gin. No encontraron nada que no enturbiara el sabor de la ginebra con aditivos artificiales y era muy difícil distinguir el sabor de las distintas ginebras presentes en la cata.

Alguien debía remediar la absoluta ausencia de una tónica libre de agentes artificiales y molestos. Además, los ingredientes enunciados en las etiquetas de las tónicas existentes eran todos de una calidad mediocre: extractos, amarguras, esencias, colorantes, etc… Así que el mercado ofrecía una muy atractiva vacante. Fue entonces cuando dos socios fundadores de Plymouth Gin crearon la conocida tónica en el año 2005 con un éxito arrollador.

Con el tiempo la marca ha desarrollado otros productos de caraterísticas semejantes:
- Lemon Bitter (con auténticos limones y un toque de quinina)
- Ginger Ale
- Soda
- Limonada (con un 3% de limón siciliano)

Como sabemos, el ejército inglés ordenó mezclar su ración diaria de ginebra con tónica para combatir el paludismo y la malaria, originando el actualmente conocido Gin & Tonic.

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Muchas gracias a Pablo Meseguer, uno de los Tanqueray Mentor at Home, por la info. Y a Carlos Dube por el post en su blog.


(foto por Miguel F. Lancha)

8 de noviembre de 2009

Clients in real situations / Clientes en la vida real

Esto me ha hecho gracia.
A ver quién no se ha encontrado con clientes así alguna vez!
Tanto consumidores en la barra como agencias intermediarias y clientes finales que os llaman para eventos en que necesitan los mejores cocteleros, los mejores cócteles, show y entretenimiento, un curso sin parangón, que el cliente quede satisfecho... "Oye, es importantísimo quedar bien con este cliente para ganar su cuenta, pero verás, no tenemos dinero..." (!).

(Gracias, Jacobo)

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I found this funny.

Let's see, who hasn't faced a client like these some time!
Customers at the bar as well as agencies or final clients who call requesting the best bartenders for their event, the best cocktails, show and entertainment, an unparalleled training course, to meet the client's satisfaction... "Listen, it's very important that our client likes it, so we can keep it, but you see, we have no money..." (!).

(Gracias, Jacobo)



7 de noviembre de 2009

Se busca coctelero / head bartender wanted

Se busca un coctelero para un conocido Restaurante/cocktail bar en Madrid. Uno de los buenos. El sueldo está bastante bien. El primer mes será de trabajo duro. Se pide que tenga experiencia en coctelería clásica y moderna, porte, manejo de algún segundo idioma y capacidad de llevar toda la barra (servicio, carta, pedidos, inventario).
Es un muy buen sitio y su ubicación muy céntrica.

Si te interesa, puedes escribir un email aquí y enviar tu CV.
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One head bartender is needed for a known cocktail bar & restaurant in Madrid. One of the good ones. Salary is quite good. First month will be of hard work. What is asked: experience with the classics and modern cocktails, bearing, a second language and the capability of heading the whole bar (bartending service, bar menu, stocktaking).
It is a good veneu and the area is very convenient, nearby downtown.

If you're interested you can leave a comment here or write an email to this address and send your resume
.

1 de noviembre de 2009

Vasos fríos

Los bartenders de a pie enfriamos las copas mediante una de dos maneras: (1) las llenamos de hielos y removemos con una cucharilla de bar, o bien le añadimos soda (y a veces sal) para que se acelere solo el proceso mientras trabajamos... O (2) las guardamos en una nevera con antelación.

Pues en Millesime vimos como usaban esta maquinita de Articube, que te deja los vasos y copas helados (me dijo Carlos Moreno que a -50 ºC) en cuestión de unos pocos segundos.
Lo único que le encuentro es que es aún un poco lento (ya me vale!) para determinadas situaciones, pues solo puedes poner la copas de una en una; muy efectivo para pequeñas tiradas. Esperamos que en no mucho tiempo dispongamos de un sistema similar por el que enfriar cantidades que nos permitan sacarnos de encima los cosmos, daikiris y martinis que tanto éxito tienen en los eventos en que además son gratis y los clientes los piden de 10 en 10...



(fotos por Miguel F. Lancha)

24 de octubre de 2009

Esta va de ginebras / This one's about gin

Algunos ya conoceréis (y para aquellos que aún no, esto es una recomendación) la página Gintime en la que Geraldine Coates, una experta en ginebras a tomar en cuenta, nos pone al tanto de lo que sucede en el mundo del gin. Bien pues ha sacado un nuevo libro del que solo deberíais prescindir si no os interesa todo esto de los espirituosos.
Se trata de "The Mixellany Guide to Gin". Nosotros ya hemos encargado el nuestro. Si pincháis en el enlace anterior llegaréis a donde comprarlo. Cuesta el mismo dinero que os costaría una copa en un bar normalito... Y dentro puede que tenga la clave del disfrute para todo un montón de fantásticas bebidas de verdad! Suena a buena inversión.

Y por otro lado, Gaz Regan, mi favorito, nos ofrece "The Bartender's Gin Compendium". Sobra que os recomiende haceros con él si en vuestra biblioteca ya contáis con alguna de sus participaciones en los tantos libros que ha escrito o si le seguís en Ardent Spirits.

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Some of you will already know (and for those who don't yet, this is a recommendation) Gintime's website, where Geraldine Coates, an expert on gins to be taken seriously, puts us up to date on what's happening in the gin's scene. Well, she's come out with a new book, which you should do without it only if you're not interested at all in any of this... Distillates and stuff... Geeks!
It is "The Mixellany Guide to Gin". We already ordered our copy. If you click on the title, it'll take you to the site where you can get it. It costs as much as a mixed drink would cost you in an average bar... And it may have the key of joy to a whole bunch of gorgeous, real drinks inside. Sounds like a worthy investment to me.

Also, Gaz Regan, my favorite, brings us "The Bartender's Gin Compendium". Absolutely needless to recommend you to get it if your shelf 's provided with any of his featurings in the various books he's writen or if you follow him at Ardent Spirits.

21 de octubre de 2009

Bar Concept en 1er Salón de Destilados Premium

Tupac Kirby y Miguel F. Lancha (Bar Concept) ofreciendo una degustación de cócteles a los asistentes en el 1er Salón de los Destilados Premium en Madrid, el pasado 19 de octubre, en el Hotel Hesperia.

Los cócteles fueron:

Paxariña (vaso highball)
4,5 cl de L'Alquitara del Obispo (aguardiente de manzana)
4,5 cl de zumo de lima
2 cucharaditas de jarabe de azúcar (gum)
3 cl de zumo de piña
1,5 cl de zumo de arándanos
Hielo entero

Obispo Blanco (copa martini)
4,5 cl de L'Alquitara del Obispo (aguardiente de manzana)
4,5 cl de zumo de lima
2 cucharaditas de jarabe de azúcar (gum)
1,5 cl de Cointreau
1,5 cl de clara de huevo

Platinum White Chocolate (copa martini)
6 cl de ron Elements Eight platinum
3 cl de jarabe de chocolate blanco Monin®
2 cl de agua destilada

Mojito de Cognac (vaso highball)
4,5 cl de Courvoiser
5 cl de zumo de lima
2 cucharaditas de jarabe de azúcar (gum)
5 hojas de hierbabuena fresca
1 splash de ginger ale
Hielo picado

Caipirinha de cacao y frambuesas (vaso oldfashioned)
4,5 cl de licor de KKO
1/2 lima en dados
2 cucharaditas de jarabe de azúcar (gum)
5 frambuesas frescas
Hielo picado

Caipirinha (vaso oldfashioned)
4,5 cl de cachaça
1/2 lima en dados
2 cucharaditas de jarabe de azúcar (gum)
Hielo picado





(fotos: Mikel Ortega Peciña)


20 de octubre de 2009

Malentendido / Missunderstood

Hace poco en una fiesta, estando yo tras la barra, se me acerca una pareja al bar y él, muy galante y con mirada confiada, propia de un triunfador nato, me pide "un daikiri vieja-escuela para mí, por favor, y un white lady para la señorita". Yo estaba maravillado, encantado de tener delante mío a dos personas que apreciaban la coctelería, la conocían y eran entendidos. Al servirles sus cócteles, él me increpa "Perdona, pero ¿por qué mi daikiri no es rojo ni granizado?"...

(Sucedió en serio)
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During a party a few days a go, while being me behind the bar, a couple approached the bar and he, very gallant and with a confident look, typical of a natural born winner, asks me for "an old-school daikiri for me, please, and a white lady for my girl friend". I was delighted, marvelled at the fact of having in front of me two people who valued cocktails, they knew about it. When I handed them their simple but nice concoctions, he complained: "Excuse, but why isn't my daikiri red nor frozen?"...

(This actually happened)
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